lunes, 16 de marzo de 2015

REALIZACIÓN Y SATISFACCIÓN AFECTIVA.....


La mejor comprensión de la psicología humana, así como de las relaciones interpersonales y las que se crean al interior del hogar, nos ha llevado a entender que la salud psicológica se basa en dos ejes fundamentales. Comprender ambos aspectos es, en buena medida, la clave para saber qué sucede en realidad con una familia disfuncional.
El primero de estos aspectos es la realización, y consiste “en que alguien haga lo que quiere y no realice lo que no se desea, de modo que vaya adquiriendo una sensación gradual de potencia, de placer. Esto se ha deteriorado a nivel social, pues cada vez se vuelve más general la percepción de que uno mismo no es quien determina lo que pasa, y la responsabilidad se deposita en otras personas. A tal grado llega esto que dejamos que todo sea un asunto de buena suerte y que un amuleto o pócima nos ayude a tener salud, éxito, amor o dinero”.
En la media en que se pierde la sensación de potencia se incrementan frustración, irritabilidad, desesperación y conflicto. “Si observamos con atención, vamos a descubrir que las familias disfuncionales son aquellas que no están permitiendo la realización de sus individuos y no les dan las condiciones para que alcancen esa impresión de que pueden tener aspiraciones y cumplir sus objetivos”.
El otro eje de la salud psicológica es la satisfacción afectiva, mismo que va de la mano con las relaciones que se establecen en sociedad. “En la medida en que una persona se sienta a gusto con sus vínculos puede alimentar una autoestima positiva y tener seguridad, sin olvidar que a través de esto se afianzan elementos de comunicación, formas de expresión o creación, así como la capacidad de compartir”.
Cuando las relaciones se complican es evidente que se pierde el grado de satisfacción por la vida, y esto hace que lo que no se obtiene de forma cotidiana en la cantidad necesaria, se trate de conseguir compulsivamente. “Ahí está el caso de la adicción a drogas o alcohol, las compras compulsivas, comer en exceso o adoptar una ciberpatología, como le pasa al niño que se queda pegado a los videojuegos o el joven que no deja el celular o la computadora, ya que a través de internet y de las salas de plática (chat) encuentra a la gente que por su inhabilidad no podría conocer”.
La psicóloga enfatiza en que “se considera que una familia disfuncional, a largo plazo, generará personas disfuncionales; empero, el individuo va a trabajar, acude a la escuela y se relaciona como puede. La manera en que se vincula es donde debemos poner atención, en esas conductas que se generan y que pudieran ser paliativos o válvulas de escape por falta de realización y de satisfacción afectiva, y que les ayudan a recuperar, aunque con deficiencias, el equilibrio psicológico”.

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